lunes, 12 de septiembre de 2016

¡Ahoy, Capitán Yalta!




Pienso e interiorizo. Cada vez se me hace más clara la idea. Soy para las personas más que para mí mismo. Hasta llegar a tal punto de inclusive arriesgar lo que podría ser mi yo, solo por ver feliz a otro, más aún, a alguien que estimo o quiera hacer sonreír. En lo personal, es más agradable poder actuar directamente con las personas que hacer toda la parte logística, por algo: 1) No voy a las ventas; y 2) Trato de ir con regularidad a las actividades en el lugar. Así que, al no ser testigo que todos los esfuerzos que hace la comunidad en las ventas, me limitaré a especificar de ellas. Solo sé que ellos, al igual o incluso más que yo, dan todo para poder sostener la salida y lo necesario para ir preparados y “bien parados” a ella. Ante ello, hablaré con ustedes exclusivamente sobre mi parte favorita, el objetivo de todo este ajetreo mensual que ocurre al planificar todo, la visita a la Casa Ronald McDonald. Esta vez, sería… un poco más especial, con su toque de complejidad de la mano, no teníamos ningún apoyo. Recuerdo previas ocasiones al maestro señalando: “Sí, nos acompañó la gente de “Mad Science”” o “Tuvimos el apoyo de la Miss Vania y sus compañeros animadores (…)”; pero ahora no, y lo sabía perfectamente, y tenía en mente una idea: Esto sí que va a ser bueno. Y pues, como no, la gente es bien creativa (más aún el maestro Yalta) que en, hasta donde yo sé, un par de horas, lograron armar toda una fiesta infantil, excepcional en los papeles y en su aplicación, y logro rotundo. Todavía me sigue sorprendiendo, afianza la frase de que un grupo de personas comprometidas a la causa logra a toda costa su objetivo. Pues, veamos, un resumen de lo que fue esta experiencia. Al comienzo, como siempre, previo a la fiesta, silencio en la sala, siempre es así, no hay alboroto. Minutos antes, los “animadores” preparándose, Yalta con su polo de Mickey Mouse y parche en el ojo, pirata autentico. Invitamos a todos, la gente mira al centro. Comienza la actividad, yo no era de mucho quehacer en las escenas, iba más para el control de música e, irónicamente, logística. Posteriormente, a medida que los juegos pasaban, terminé siendo un pirata. Luego, un bandido que lucharía con los niños con su espada de globo. Piñata, “(…) Feliz cumpleaños a... (…)”. Una sensación extraña me invade. Esas de las que sientes cuando haz superado un límite, esas pocas que te hacen decir que el día ha valido la pena, esas que te hacen pensar: Que bien que aún no me muero. Me gustaría decir que es uno de esos momentos donde me puedo encontrar conmigo mismo, y sentir que es lo que busco, felicidad en otros.
Sinceramente, tengo las expectativas altas para la siguiente salida, más aún cuando el Profe Chiri me dice: “Quiero que toques”. Uff, señores, uff; lo que se puede venir.
Tras haber dejado fluir ideas en este texto me percato de dos afirmaciones sumamente importantes dentro de él: 1)  “Soy para las personas más que para mí mismo. Hasta llegar a tal punto de inclusive arriesgar lo que podría ser mi yo (…)”; y 2)  “(…) es uno de esos momentos donde me puedo encontrar conmigo mismo (…)”. Y llego a la elemental pregunta que todo hombre debe hacerse e intentar responder. ¿Qué soy yo finalmente? Tanto énfasis he utilizado para intentar describir partes de lo que creo que soy, sin embargo existe una sensación que ocasiona duda acerca de esas ideas. ¿Qué soy yo y para qué estoy aquí? ¡Se lo pregunto a usted también lector! ¿Quién asegura que es? Ciertamente, algunos consideran que concebir esa respuesta es sencillo, lo que ocurre es que solo han tocado la punta del iceberg, y ni se han atrevido a encarar su propio ser. Y resulta que es parte natural del hombre tender a creer. Ciertamente, si no creemos no podemos ejercer ningún juicio. Si no hay creencia, no hay base. Y dentro de estas creencias existe una infinidad de posibles ideas que puedan surgir dentro de nosotros. Podemos decir que somos para otros, porque no nos gusta afrontar lo que uno es, tiene miedo a verse a la cara y encarar su realidad. Otro también puede ser que creas que puedes asumir extremos, cuando no se tiene ni la más mínima idea de lo que es estar al filo de arriesgarse por otro. Pero en esencia, el mismo verbo lo indica. “Creo”, lo afirmo, lo asumo como mío, supongo que es verdad; sin embargo, no afianzo la veracidad de la idea. Desde luego, creer no es siempre tener la razón o poseer la verdad. No, absolutamente no. Creer es tener el coraje de defender algo que sabes, sea cierto o no, igual lo defiendes, porque es tu creencia, y si lo vemos más de fondo, es tu esencia.
Entonces, sí, yo creo en esas dos que mencioné en la lluvia de ideas del primer párrafo, sobre ellas (y otras más) dirijo hacia donde voy, con ellas razono que soy, y a ellas llegue tras ver de dónde vengo.  Yo tengo fe en esas ideas, no del tipo religioso, más bien del tipo que indica confianza. Para concluir con la idea, pienso que cada uno es quien cree ser, fue quien quiso ser y será quien aspira a ser, al fin y al cabo, cree en algo y ese “algo” es más que suficiente para motivar al hombre a seguir siendo hombre.
-          Experiencias CdD:
n  Conocerse, aceptarse y superarse: Tal vez lo diga usted, quien lee esto, que esta se ha vuelto una clásica dentro de mis escritos, y le pido disculpas por la repetición, pero resulta que me es un elemento indispensable y que cabe resaltar dentro de cada redacción. Con la idea del texto, yo creo conocerme, de igual manera me acepto, y creo en una idea que me guía, con todo esto yo creo en mí y en mis pensamientos, sean o no verdaderos, son míos y se amoldan a lo que yo creo de bien. (¡Qué egocéntrico¡)

n  Trabaja en comunidad: Sé que no siempre ocurre en las horas curriculares, es más, se percibe cierta tensión dentro de las horas. Últimamente se ha vuelto bastante competitivo. Sin embargo, cada individuo del salón juega un papel importantísimo para el desarrollo de estas salidas mensuales, es imposible no trabajar en comunidad, no obstante, cabe resaltar el hecho que lo hacemos, de una forma particular, pero lo hacemos, y los resultados son excepcionales.