lunes, 15 de junio de 2015

Bitácora n°4 - ¿Alumnos?...

Y pues nosotros, de vuelta a trabajar. No hablare de la parte de la organización de lo que pudo ser la clase ya que no estuve en la misma. Jueves 11, preparación. 2 días antes parecen suficientes ¿Por qué no? Total, era “simplemente enseñar” a un grupo de niños. Ya tenía todo “planeado”, el número de chicos, copias, como se portaban; la clase estaba en proceso de desarrollo. En realidad, no iba mal, me logre entusiasmar un poco, probablemente hagamos una buena clase el sábado, decía. Viernes 12, 1 día antes de la acción. Las 4 horas de la mañana estuve con la misma pregunta en la cabeza: “¿Cómo hago mi clase?” Información, ninguna. Llegan las últimas horas del día de clases, llegan las copias, “¡¿Qué hago con esto?! ¡No tiene sentido!” Ahora sí, me molesté, y nunca pensé molestarme en algo tan “fácil” como es hacer una clase de inglés para niños.  Las horas pasan rápido. La pregunta es constante en mi cabeza: “Ahora… ¿Qué hago? ¿Cómo hago?” Se hacía tarde; el tiempo, como siempre, jugaba en mi contra. Muy tarde.

 Sábado 13 de Junio, 11 a.m. Salida. Salgo de mi casa con los ánimos hasta el suelo, trato de disimular el sentimiento en casa para que no pregunten que estaba mal. En camino al colegio me dio un extraño nerviosismo, que no me dio la primera clase, como de esos cuando haces una exposición de Español sabiendo que esta te salvaría el bimestre. Sentí miedo, no quería defraudar a nadie (otra vez); ni a los pequeños ni a los miembros de la comunidad ni a… A nadie. Llego al colegio, digo: “******, el permiso…” Ahora sí que les fallo a todos. No. Era temprano, como las 8 de la mañana, congelándome solo, en frio y desesperación por, oficialmente, no saber qué hacer. “Piensa” – me dije – “Ya, tranquilidad, ahora. ¿Qué hago?”. Soluciones simples para problemas complejos, no sé porque siempre me dije eso, supongo porque siempre me funcionaba. Problema 1: Permiso, quiero ir autorizado “legalmente”, imprimamos el permiso, firma, listo. Solucionado. Problema 2: Copias… “Me dijeron 11, me dieron 14” Ahora si no me agarrarían frio, 15 copias por hoja suficiente. Solucionado (¿no?) Problema 3: La clase… ¡La clase! Solución surge. No. Para eso si no tenía como encontrarle solución así que di la respuesta más inmediata y fácil, “Lo que salga”, y así fue como me quité los problemas de encima (por ahora).


1 p.m. Salida al Puericultorio. “Simplemente lo que salga, no me estresare más por algo que…” No supe con qué terminar la frase. Algo que… ¿no me importara? Igual, esta vez fui por el simple hecho de cumplir, no fallar. Llegamos al sitio. “Bueno muchachos esta vez si la hacemos linda” Algo así fue la motivación que les di a los de mi grupo. Comencemos. Puertas cerradas de los dos salones. No había ni un solo niño, pasan 5 minutos, no llegan. “Donde estarán” Otra vez, me moleste, no como antes, fue más un descontento por no tener algo (o alguien) que, en teoría, debería estar ahí. 10 minutos, “Ahí están, si recuerdo a algunos” Parecían ser 15. “Ahora si no me agarraron frio” – pensé. Los llevaron a su cuarto, que está al costado del salón, para que se cambien. “Noticia, solo están hasta las 3:00” – “¿Por qué?” – “Tienen que salir al teatro”. Otra vez el tiempo jugando en contra. “Me dijeron 11”… me dieron 5. El resto donde se habrá metido. “Hagan su clase con 5” –“¿Cómo, si es que tengo clase para 15?” –“Solo hazla”. Tiempo de clase: 20 minutos. Lo bueno, podía enfocarme en todos, total, eran pocos. Llego el “final” de lo que asumí que se llamaba “paciencia”, cuando en realidad era desesperación. “Saben que muchachos, me llego, vamos a jugar futbol”.




En esta salida, literal y lamentablemente, no encuentro ninguna experiencia de Ciudad de Dios. ¿Qué clase de ciudadano de la “Ciudad de Dios” rechaza lo que tiene que hacer, lo que moralmente sabe que es correcto? Al parecer me he “desterrado”. Sin embargo, hay unos rayos de luz en esta historia un poco desagradable. Y pues, esa luz fue un pequeño con el mismo nombre que el mío, Mauricio, inquieto, tierno, creo que ahí fue donde me dije: “Tal vez si quiero venir aquí” No conseguí experiencias CdD, pero lo que sí, probablemente, un nuevo amigo.














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