domingo, 23 de agosto de 2015

Día del niño. Tercer acto.

Tercer acto. El sábado 22 de agosto tuvimos la primera visita del proyecto del Tercer bimestre. Por pura coincidencia de fechas, era nada más ni nada menos que el día del niño. Esta vez no dejaría que las riendas de lo aleatorio controlasen el día. Pensé, imaginé y pude tener casi la completa certeza de que todo saldría como yo planeaba. Sin embargo, y lo tengo marcado con experiencias previas, no todo sale así. Me es curioso esto, siempre que planeo algo, tiene que haber un pequeño porcentaje de margen de error, que logra desencadenar toda la sucesión de hechos que lograrían “malograr” la visita.

No todo lo planeado sucede tal como se estipula.

Ya tantas veces pasa que ya estoy seguro, pero sigo sin entender. No todo sale como uno planea.
No digo que sea malo, es más, puede llegar a abrirte los ojos, hacer que entiendas a ese pequeño margen de error, y, lo más importante, preverlo. Esta vez, no lo considero un hecho “aleatorio” negativo, es más, puedo considerar que me salvó. Pues comienza así: el miércoles comenzó la “lluvia de ideas” para poder hacer la actividad con los pequeños. Toda mi comunidad estaba cerrada, querían hacer lo mismo, sabiendo que saldría mal (como la vez pasada). Insistí un poco más. Logré que den ideas. Juegos, dinámicas, competencias. Surgían, era confortante saber, o al menos sentir, que estaban dando su esfuerzo para una buena causa. 

Terminó la hora de CdD con un plan. Era bueno, podíamos hacerlo con tranquilidad. Hubo pequeños inconvenientes para conseguir lo dicho pero supimos cómo solucionarlo.
Ahora, no estoy seguro si fue mal interpretación mía o me lo dijeron así. El punto es, habíamos planeado hacer las actividades para los niños, para celebrar su día y, sorpresa, nos mandaron al auditorio para ver un show infantil. Pensé: “Bueno, al menos hay algo para ellos.” Tenía miedo de que luego del show vengan conmigo y el equipo, estaban esparcidos, no me sentía seguro de mí mismo y, con esos ánimos, no quería hacer algo que por mi tendencia emocional condenaría la actividad. Al fin y al cabo, no fueron conmigo, se me quedaron las ganas de verlos, pero supuse que era lo mejor en ese momento.

Yo me sentí un poco disconforme conmigo mismo pero lo que yo sienta no es lo que los pequeños sienten. Entonces, ¿Cómo podemos transmitir felicidad a un niño, cuando uno no está en su 100%?

Tardé en comprender que no solo las acciones son las que transmiten felicidad. Pensaba que, en ese tipo de situaciones, tus actos serían los que llevarían de la mano a la felicidad. Al final, terminó no siendo tanto así. Estaba parado, recostando mi espalda a la pared del auditorio, cuando en una levantada de mirada de mi celular, a mi pequeño favorito, Mauricio. Estaba mirando al frente, sentado, quería que me mire. En un instante, voltea. Me mira, con esa sonrisa suya que tiene cuando me ve a mi (o a Enzo). Sin pensarlo dos veces, trate de acercarme. Llego a donde él y me da un abrazo sincero. Esos en los que sin decir palabra transmiten un “Te quiero”. Confort, eso fue lo que sentí. Alguien muy distinto pero a la vez tan cercano a mí. El pequeño hace maravillas, cambia, puede hacer que cambies hacia el bien, todavía le queda un poco de inocencia, ojala no la pierda cuando crezca.
Uno entiende que la voluntad de uno mismo puede hacerle feliz el día a alguien. Al final, no lo pude ver, aparentemente no estaría más conmigo en el salón. Sin embargo, nunca olvidare a mi hermanito menor que nunca tuve.



Fundamentarte cómo las experiencias CdD actuaron sobre la visita sería como alimentar un argumento sin razón. En mi consideración, no creo que haya trabajado algún elemento, son muy directos y, esta vez, la ambigüedad de mis acciones y sus productos no son descriptibles, menos muy asociables, con las experiencias. Lo que sí podría remarcar de esta visita es cómo la presencia de cariño está en todo lugar, más aun, cuando uno mismo lo necesita.

lunes, 15 de junio de 2015

Bitácora n°4 - ¿Alumnos?...

Y pues nosotros, de vuelta a trabajar. No hablare de la parte de la organización de lo que pudo ser la clase ya que no estuve en la misma. Jueves 11, preparación. 2 días antes parecen suficientes ¿Por qué no? Total, era “simplemente enseñar” a un grupo de niños. Ya tenía todo “planeado”, el número de chicos, copias, como se portaban; la clase estaba en proceso de desarrollo. En realidad, no iba mal, me logre entusiasmar un poco, probablemente hagamos una buena clase el sábado, decía. Viernes 12, 1 día antes de la acción. Las 4 horas de la mañana estuve con la misma pregunta en la cabeza: “¿Cómo hago mi clase?” Información, ninguna. Llegan las últimas horas del día de clases, llegan las copias, “¡¿Qué hago con esto?! ¡No tiene sentido!” Ahora sí, me molesté, y nunca pensé molestarme en algo tan “fácil” como es hacer una clase de inglés para niños.  Las horas pasan rápido. La pregunta es constante en mi cabeza: “Ahora… ¿Qué hago? ¿Cómo hago?” Se hacía tarde; el tiempo, como siempre, jugaba en mi contra. Muy tarde.

 Sábado 13 de Junio, 11 a.m. Salida. Salgo de mi casa con los ánimos hasta el suelo, trato de disimular el sentimiento en casa para que no pregunten que estaba mal. En camino al colegio me dio un extraño nerviosismo, que no me dio la primera clase, como de esos cuando haces una exposición de Español sabiendo que esta te salvaría el bimestre. Sentí miedo, no quería defraudar a nadie (otra vez); ni a los pequeños ni a los miembros de la comunidad ni a… A nadie. Llego al colegio, digo: “******, el permiso…” Ahora sí que les fallo a todos. No. Era temprano, como las 8 de la mañana, congelándome solo, en frio y desesperación por, oficialmente, no saber qué hacer. “Piensa” – me dije – “Ya, tranquilidad, ahora. ¿Qué hago?”. Soluciones simples para problemas complejos, no sé porque siempre me dije eso, supongo porque siempre me funcionaba. Problema 1: Permiso, quiero ir autorizado “legalmente”, imprimamos el permiso, firma, listo. Solucionado. Problema 2: Copias… “Me dijeron 11, me dieron 14” Ahora si no me agarrarían frio, 15 copias por hoja suficiente. Solucionado (¿no?) Problema 3: La clase… ¡La clase! Solución surge. No. Para eso si no tenía como encontrarle solución así que di la respuesta más inmediata y fácil, “Lo que salga”, y así fue como me quité los problemas de encima (por ahora).


1 p.m. Salida al Puericultorio. “Simplemente lo que salga, no me estresare más por algo que…” No supe con qué terminar la frase. Algo que… ¿no me importara? Igual, esta vez fui por el simple hecho de cumplir, no fallar. Llegamos al sitio. “Bueno muchachos esta vez si la hacemos linda” Algo así fue la motivación que les di a los de mi grupo. Comencemos. Puertas cerradas de los dos salones. No había ni un solo niño, pasan 5 minutos, no llegan. “Donde estarán” Otra vez, me moleste, no como antes, fue más un descontento por no tener algo (o alguien) que, en teoría, debería estar ahí. 10 minutos, “Ahí están, si recuerdo a algunos” Parecían ser 15. “Ahora si no me agarraron frio” – pensé. Los llevaron a su cuarto, que está al costado del salón, para que se cambien. “Noticia, solo están hasta las 3:00” – “¿Por qué?” – “Tienen que salir al teatro”. Otra vez el tiempo jugando en contra. “Me dijeron 11”… me dieron 5. El resto donde se habrá metido. “Hagan su clase con 5” –“¿Cómo, si es que tengo clase para 15?” –“Solo hazla”. Tiempo de clase: 20 minutos. Lo bueno, podía enfocarme en todos, total, eran pocos. Llego el “final” de lo que asumí que se llamaba “paciencia”, cuando en realidad era desesperación. “Saben que muchachos, me llego, vamos a jugar futbol”.




En esta salida, literal y lamentablemente, no encuentro ninguna experiencia de Ciudad de Dios. ¿Qué clase de ciudadano de la “Ciudad de Dios” rechaza lo que tiene que hacer, lo que moralmente sabe que es correcto? Al parecer me he “desterrado”. Sin embargo, hay unos rayos de luz en esta historia un poco desagradable. Y pues, esa luz fue un pequeño con el mismo nombre que el mío, Mauricio, inquieto, tierno, creo que ahí fue donde me dije: “Tal vez si quiero venir aquí” No conseguí experiencias CdD, pero lo que sí, probablemente, un nuevo amigo.














Total de palabras: 727

sábado, 18 de abril de 2015

Bitácora n°3 - Profe¡

¡Y comenzamos el proyecto! El sábado 11 de abril salimos a "jugarla" para la Ciudad de Dios de este año. Esta vez no es en Llanavilla, sino en el Puericultorio Pérez Aranibar. 
A la comunidad de 4° “A” nos tocó enseñar inglés a los pequeños. Esto nos puso muy nerviosos a todos los que nos ofrecimos para ser profesores, tanto así que el viernes tuvimos que organizarnos en un par de horas curriculares. Incluso hubieron algunos problemas en la organización, primero teníamos todo listo para el salón, nos habíamos dividido los salones, quienes enseñarían a los mayores y quienes a los menores. Al cabo de unos minutos se informa que somos dos salones los que iríamos y que no todos los salones eran para nosotros. Hubo una pequeña discusión dentro del grupo, tensión y estrés evidentes pero igual, conversando logramos solucionar el percance; igual estuvimos disgustados con el hecho de reorganizar un trabajo que nos tomó cierta cantidad de tiempo. Terminó el viernes, todo estaba correcto, organizado, planificado… en orden, o al menos eso pensamos.


El sábado fue un día muy tenso desde el comienzo, fui al colegio desde temprano para ensayar ciertas canciones que planeaba tocar para los niños en clase. Lleve mi guitarra, mochila, los folders que quedamos para darles a los niños, y todo el mejor ánimo que podía cargar en mí. Comienzan a regresar los chicos que habían salido de confirma, nos encontramos todos en el salón; normal, todo estaba yendo como debía pero, ¿La miss Carol? Le estuvimos enviando varios mensajes para saber que le había pasado. Supuse, como buen cómico, que se quedó dormida. Sin embargo, como siempre, me equivoque; había tenido un percance en su casa pero igual estaba en camino. 
Era casi la 1, estábamos saliendo tarde del colegio; tenía un dolor de cabeza por toda el “estrés” y preocupación que tenía, también porque no había almorzado… Trato de dormir, no puedo, muchas cosas que pensar. Llegamos al sitio, había pasado antes por ahí, entrene futbol con un muchacho del puericultorio que salió seleccionado para jugar en un equipo europeo, valla suerte. Seguía con mi dolor de cabeza. Bajamos del bus, un ambiente acogedor, desde mi punto de vista. 
Oramos en comunidad y nos separan por salones. “Hola chicos, ¿Cómo están?”. La primera impresión da mucho que conocer, esa frase la sé de memoria gracias a mi madre. La primera impresión, no fue mala pero tampoco como esperaba. Entramos al salón, respiro, pienso, comencemos. Teníamos los temas a tratar gracias a la pequeña reunión del viernes, todo planeado, tenía las copias para trabajar, todo estaba listo. Comienza la clase y comenzaron los percances. Me dijeron 11, me dieron 14; no tengo problemas con los números, es más, me agradó tener más, mi problema fueron las fichas y folders. Dejaría a 3 sin nada. Segunda frase “Chicos, pónganse en comunidades”. Lo hicieron rápido, 4 comunidades; y les di a cada comunidad su asesor. Repartí las hojas, una por comunidad. Trabajamos. ¿Había inconvenientes? Demasiados, igual trabajamos. Di todo lo que pude para ese momento. Las primeras impresiones dan la idea, ojala que esta idea mejore a lo largo del año.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS...

1.  Busca la verdad y actúa con coherencia: Me dijeron 11, me dieron 14. No suficientes materiales para todos. “¿Darles o no darles? – Por supuesto que no”. En lo que a mi concierne, hice lo mejor para el momento, no podía dejar a nadie sin nada. Mejorar este aspecto de preparación para las siguientes clases que dé.

2. Organiza actividades: Tener todo listo con anticipación fue la mejor idea que tuvimos. No salió como se pensó, pero lo intentamos. Nos REorganizamos para hacerlo bien. Considero que lo hicimos bien para ser la primera vez. No obstante, siempre hay que superarse.

3. Se compromete y se esfuerza: Me pasaba la idea misma idea egoísta por la cabeza “Quiero irme de acá, llegar a mi casa, comer y dormir”. Gracias a Dios tengo ese bichito que me dice que cuando uno se compromete, lo hace. Con todos los problemas del mundo que me pudieran pasar, igual habría ido. ¿Por qué? Simple, hacer algo bueno, no por cumplir, por cumplir cualquiera va, yo quiero hacer algo diferente.

4. Siente con la Iglesia y el mundo: Nunca pensé poner esta experiencia por ciertas razones que no mencionare pero leí un poco en que consiste la misma. “Necesidades del mundo”, educación para los jóvenes de pocos recursos, suenan parecidos. Pues sí, pienso que di todo lo personalmente posible para hacer un bien a la comunidad del Puericultorio.




Número de palabras : 765 (Borraría algunas pero todas son importantes :D )

domingo, 29 de marzo de 2015

Bitácora n°2 - Limpieza de playas

Un buen comienzo...

El sábado 21 de marzo fue nuestra primera salida como comunidad de 4to "A" a las playas de Llanavilla. Estas playas son un blanco fácil de varias compañías para tirar sus residuos. Nuestro objetivo de esta salida, limpiar estas playa. Luego, nos separaron entre sectores para comenzar el trabajo. Al llegar al sitio me sorprendí de la cantidad de basura que había ahí y me sentí nervioso por no saber las cosas que me podía encontrar. Sin embargo, sabíamos que hacíamos algo, tal vez pequeño, pero trascendente e importante para la sociedad. Teniendo como constante motivación a la Miss Carol Arévalo, nos íbamos dando cuenta del cambio que estábamos haciendo. Sabía que era un trabajo fuerte, más aun con el calor que nos azotaba en las espaldas, pero igual seguíamos adelante para así comenzar a formar la Ciudad de Dios.

Afortunadamente, la mayor parte de la comunidad asistió lo cual fue muy favorable ya que podíamos abarcar más espacio y limpiar más.  Al comenzar la actividad no todos hacían el trabajo, algunos estaban paseando por la playa o distrayendo a los otros que si trabajaban. Afortunadamente, estas personas se vieron influenciadas por los demás y comenzaron a trabajar. Había bastante cantidad de desechos, entre desmonte y demás objetos, hasta pude encontrar un tipo de jeringa en medio de la playa con la que alguien desapercibido pudo haberse lastimado. De repente levanto la mirada y observo la cantidad personas concentradas en un mismo objetivo, hacer un bien a la comunidad. Esto hizo que me sienta muy a gusto con lo que estaba haciendo y con la comunidad porque sentía que no estaba solo, sino con varias personas que estaban ayudando para llegar a la meta. Todo iba de acuerdo al “plan”, todos estaban trabajando y ayudándose mutuamente, siendo así más efectiva la actividad. En nuestra comunidad de 4to “A” logramos llenar casi 7 bolsas grandes de basura con todos los desechos que encontramos en la playa y también hicimos un pequeño montículo de algunos de los desmontes que podíamos cargar. Al ver todo lo que hicimos en menos de 1 hora lo primero que sentí fue una satisfacción enorme dentro de mí ya que pensé que íbamos a lograr menos, subestime la unidad y solidaridad de mi comunidad y ahora ya sé de qué somos capaces cuando estamos todos concentrados y unidos en una sola causa.

Teniendo esta actividad como referencia, tengo la certeza de decir que nuestro proyecto de este año va a salir muy bien, tendremos altas y bajas pero siempre vamos a saber ponernos de pie, no uno solo, tampoco como un salón que debe cumplir un deber del colegio, sino como una COMUNIDAD en búsqueda de hacer una sociedad mejor y con ganas de superarse día a día.





EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS….
   1. Conocerse, aceptarse y superarse: En lo personal, considero que cumplí con la experiencia debido a que sabiendo de mis capacidades físicas no pensé que podía hacer tanto y sin embargo hice, según mi opinión, más que mis compañeros que igualmente estaban trabajando. 
   2.Se compromete y se esfuerza: Yo tenía bien claro los objetivos de esta salida, el más superficial, que fue el de la limpieza de playas y el profundo, que fue reforzar la unión entre los miembros de la comunidad y ,en mi opinión, creo que logré esta experiencia
   3. Lidera con inspiración: Yo no lideré precisamente la actividad o a mis compañeros de comunidad pero creo que incentive a muchos que no estaban trabajando a que comiencen a hacerlo.
   4. Trabaja en comunidad: Considero que cumplí con la experiencia debido a que en lo que estaba trabajando me di cuenta que otras personas, al igual que yo, estaban trabajando solas. Entonces comencé a armar mi equipo, con Milagros en esta oportunidad, y me di cuenta que así era más eficaz que trabajar solo.