lunes, 12 de septiembre de 2016

¡Ahoy, Capitán Yalta!




Pienso e interiorizo. Cada vez se me hace más clara la idea. Soy para las personas más que para mí mismo. Hasta llegar a tal punto de inclusive arriesgar lo que podría ser mi yo, solo por ver feliz a otro, más aún, a alguien que estimo o quiera hacer sonreír. En lo personal, es más agradable poder actuar directamente con las personas que hacer toda la parte logística, por algo: 1) No voy a las ventas; y 2) Trato de ir con regularidad a las actividades en el lugar. Así que, al no ser testigo que todos los esfuerzos que hace la comunidad en las ventas, me limitaré a especificar de ellas. Solo sé que ellos, al igual o incluso más que yo, dan todo para poder sostener la salida y lo necesario para ir preparados y “bien parados” a ella. Ante ello, hablaré con ustedes exclusivamente sobre mi parte favorita, el objetivo de todo este ajetreo mensual que ocurre al planificar todo, la visita a la Casa Ronald McDonald. Esta vez, sería… un poco más especial, con su toque de complejidad de la mano, no teníamos ningún apoyo. Recuerdo previas ocasiones al maestro señalando: “Sí, nos acompañó la gente de “Mad Science”” o “Tuvimos el apoyo de la Miss Vania y sus compañeros animadores (…)”; pero ahora no, y lo sabía perfectamente, y tenía en mente una idea: Esto sí que va a ser bueno. Y pues, como no, la gente es bien creativa (más aún el maestro Yalta) que en, hasta donde yo sé, un par de horas, lograron armar toda una fiesta infantil, excepcional en los papeles y en su aplicación, y logro rotundo. Todavía me sigue sorprendiendo, afianza la frase de que un grupo de personas comprometidas a la causa logra a toda costa su objetivo. Pues, veamos, un resumen de lo que fue esta experiencia. Al comienzo, como siempre, previo a la fiesta, silencio en la sala, siempre es así, no hay alboroto. Minutos antes, los “animadores” preparándose, Yalta con su polo de Mickey Mouse y parche en el ojo, pirata autentico. Invitamos a todos, la gente mira al centro. Comienza la actividad, yo no era de mucho quehacer en las escenas, iba más para el control de música e, irónicamente, logística. Posteriormente, a medida que los juegos pasaban, terminé siendo un pirata. Luego, un bandido que lucharía con los niños con su espada de globo. Piñata, “(…) Feliz cumpleaños a... (…)”. Una sensación extraña me invade. Esas de las que sientes cuando haz superado un límite, esas pocas que te hacen decir que el día ha valido la pena, esas que te hacen pensar: Que bien que aún no me muero. Me gustaría decir que es uno de esos momentos donde me puedo encontrar conmigo mismo, y sentir que es lo que busco, felicidad en otros.
Sinceramente, tengo las expectativas altas para la siguiente salida, más aún cuando el Profe Chiri me dice: “Quiero que toques”. Uff, señores, uff; lo que se puede venir.
Tras haber dejado fluir ideas en este texto me percato de dos afirmaciones sumamente importantes dentro de él: 1)  “Soy para las personas más que para mí mismo. Hasta llegar a tal punto de inclusive arriesgar lo que podría ser mi yo (…)”; y 2)  “(…) es uno de esos momentos donde me puedo encontrar conmigo mismo (…)”. Y llego a la elemental pregunta que todo hombre debe hacerse e intentar responder. ¿Qué soy yo finalmente? Tanto énfasis he utilizado para intentar describir partes de lo que creo que soy, sin embargo existe una sensación que ocasiona duda acerca de esas ideas. ¿Qué soy yo y para qué estoy aquí? ¡Se lo pregunto a usted también lector! ¿Quién asegura que es? Ciertamente, algunos consideran que concebir esa respuesta es sencillo, lo que ocurre es que solo han tocado la punta del iceberg, y ni se han atrevido a encarar su propio ser. Y resulta que es parte natural del hombre tender a creer. Ciertamente, si no creemos no podemos ejercer ningún juicio. Si no hay creencia, no hay base. Y dentro de estas creencias existe una infinidad de posibles ideas que puedan surgir dentro de nosotros. Podemos decir que somos para otros, porque no nos gusta afrontar lo que uno es, tiene miedo a verse a la cara y encarar su realidad. Otro también puede ser que creas que puedes asumir extremos, cuando no se tiene ni la más mínima idea de lo que es estar al filo de arriesgarse por otro. Pero en esencia, el mismo verbo lo indica. “Creo”, lo afirmo, lo asumo como mío, supongo que es verdad; sin embargo, no afianzo la veracidad de la idea. Desde luego, creer no es siempre tener la razón o poseer la verdad. No, absolutamente no. Creer es tener el coraje de defender algo que sabes, sea cierto o no, igual lo defiendes, porque es tu creencia, y si lo vemos más de fondo, es tu esencia.
Entonces, sí, yo creo en esas dos que mencioné en la lluvia de ideas del primer párrafo, sobre ellas (y otras más) dirijo hacia donde voy, con ellas razono que soy, y a ellas llegue tras ver de dónde vengo.  Yo tengo fe en esas ideas, no del tipo religioso, más bien del tipo que indica confianza. Para concluir con la idea, pienso que cada uno es quien cree ser, fue quien quiso ser y será quien aspira a ser, al fin y al cabo, cree en algo y ese “algo” es más que suficiente para motivar al hombre a seguir siendo hombre.
-          Experiencias CdD:
n  Conocerse, aceptarse y superarse: Tal vez lo diga usted, quien lee esto, que esta se ha vuelto una clásica dentro de mis escritos, y le pido disculpas por la repetición, pero resulta que me es un elemento indispensable y que cabe resaltar dentro de cada redacción. Con la idea del texto, yo creo conocerme, de igual manera me acepto, y creo en una idea que me guía, con todo esto yo creo en mí y en mis pensamientos, sean o no verdaderos, son míos y se amoldan a lo que yo creo de bien. (¡Qué egocéntrico¡)

n  Trabaja en comunidad: Sé que no siempre ocurre en las horas curriculares, es más, se percibe cierta tensión dentro de las horas. Últimamente se ha vuelto bastante competitivo. Sin embargo, cada individuo del salón juega un papel importantísimo para el desarrollo de estas salidas mensuales, es imposible no trabajar en comunidad, no obstante, cabe resaltar el hecho que lo hacemos, de una forma particular, pero lo hacemos, y los resultados son excepcionales. 



domingo, 26 de junio de 2016

De vuelta a las canchas. Titular.

Y pues, “la Segunda de las Últimas”. Ciertamente ha sido duro intentar organizar las actividades que nos proponemos, sin dudas no todas salen como se planean, esto me queda más que claro. Como dice el título, “De vuelta a las canchas”, me toca actuar esta vez, “Titular”. Y sí, así es, me tocaría ir a la fiesta de fin de mes de la Casita de Ronald McDonald, edición mayo. Estuve anhelando esta ocasión por una mismísima razón, mayo es mi cumpleaños. Entonces me doy cuenta, ahora, escribiendo la presente bitácora, que de cierta forma sobrepuse un interés personal ante el bien común. Me pregunto: ¿Tan fuerte puede ser el egoísmo o egocentrismo? Porque ciertamente no sé cuál de las dos es. Si fuera egoísmo tendría en claro que no busco más que la satisfacción propia, pero también sé que es innato en mí hacer surgir sensaciones que sugieran felicidad y tranquilidad en el resto. Entonces solo me queda egocentrismo, significa que querría llamar la atención, sin embargo, yo guardo un perfil bajo, relativamente reservado.  Percibo una contradicción dentro de lo ocurrido.
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-                - ¿Hasta qué punto el interés altera la persona?

Sería mentir, negar que alguien sea desinteresado. Es imposible por un simple motivo: La necesidad y dependencia del hombre. Si nos remontamos a las antiguas civilizaciones en el plano religioso, se crearon dioses y creencias con el único fin de hacernos sentir seguros; tanto en el plano filosófico, buscando un origen del todo, como en el plano físico, siendo la justificación de un hecho natural. Después de todo, antes creíamos que las cefaleas eran causadas por “demonios dentro de nuestro cráneo”. Vemos el plano antiguo, veamos una situación cotidiana, cotidiana como un día en la escuela, y esto será contextualizado para el profesor que sé que lo leerá. Profe, ¿Por qué todos piden ayuda a Daniel? Analicemos la pregunta, si piden ayuda es porque necesitan ayuda. Cierto, NECESITAN, tienen un interés ante su persona debido a que les brinda un servicio. Además, y usted me dijo en la única vez que me sacó a hablar, debería INTERESARME más en mis cursos, porque me daría “x” beneficios.
Listo, creo que es suficiente para dejar clarísima la idea del interés. Pero veamos la pregunta inicial. Si es que vemos el plano de un individuo, nos encontramos con su estructuración de conocimiento, esquema emocional y límites. Esta pregunta aborda específicamente en la sección de limitación del hombre, que tenemos que recordar que será determinada por el código ético y valores obtenidos a lo largo de su desarrollo. Esto solo no es nada, la ética es una comodidad social y los valores son simplemente acciones y comportamientos sugeridos por medio de enseñanzas. Si no acoplamos a esto la emoción y la razón la respuesta es vaga porque es simple, se responde con: “El hombre no ha de quebrar sus valores morales y éticos, por ende, ese es el límite que no se puede alterar por el interés” Entonces, veamos, si es que esa es la respuesta vaga, ¿cuál es la compleja? Pues sería agregar las variables de razón y emoción. Ciertamente, la emoción es determinante en el momento, influirá en la decisión de forma instantánea, a su vez la razón es la guía para la decisión, sugiriendo lo que por cuestiones lógicas es mejor para el individuo. Repentinamente nos encontramos con la frase “mejor para el individuo”, conveniencia, interés. El verdadero límite que podemos determinar, dependiendo de la emoción dada en el momento, la razón construida de manera lógica a lo largo del desarrollo del individuo y del factor volitivo, sería que con tal de que la necesidad sea satisfecha, el hombre hará todo lo físicamente posible, sin dañar a su propio ser ni creencias personales, para lograr satisfacer su necesidad e interés.

Se mencionó en el párrafo anterior “(…) sin dañar a su propio ser ni creencias personales”.  En lo que tenemos entendido, la creencia personal es la moral, la religión (si hay alguna), la percepción individual y el conocimiento personal. ¿Y dónde está el aspecto social del hombre? Nos percatamos entonces que de cierta forma el hombre busca antes un bien personal.
Leyendo todo esto veo una extraordinaria descontextualización. ¿Cómo todo lo dicho antes lo puedo relacionar con lo que en un comienzo era mi situación? Resulta que este proceso de descontextualización es primordial para el curso de TOK; asimismo es esencial para una pregunta tan amplia como la que se planteó previamente. Se podría decir que acabo de dar un análisis personal, sigo creyendo que cumplo con las cualidades descritas en el primer párrafo, entonces la respuesta aplica en mi situación, debido a que: 1) La necesidad fue satisfecha, es decir, asistí a la actividad en el mes de mi cumpleaños; 2) No dañó mis creencias personales, debido a que sigo creyendo en ellas, el límite que se establece sí se cumple.

Dejando un poco el asunto “semi-filosófico” (lo menciono así porque no creo enteramente que esta producción sea filosófica) quisiera tocar un poco, antes de culminar con el texto, los hechos de Ciudad de Dios. Comenzando, la fiesta en la Casita Ronald McDonald fue todo un éxito, siento que tuve dos motivaciones principales: 1) La situación del cumpleaños; y 2) Lo innato mío, de hacer feliz al resto. Creo que es correcto que la motivación sea intrínseca, yo fui voluntario, probablemente el primero en levantar la mano para poder enlistarme. Además, en la fiesta tuve una participación activa. Cometí un error, al decirle al profesor Yalta decirle: “Ya tengo mucho protagonismo”, no lo analice previamente, pero él me hizo darme cuenta de nuevo para que estamos ahí. “Ellos son los protagonistas”, muy cierto Yalta, nunca olvidar la humildad, que en el momento en que se haga, simplemente se deja de ser uno.




-          Experiencias de CdD:
n  Conocerse,  aceptarse y superarse: Tras el extensivo (y exhaustivo) análisis personal escrito que he hecho es esencial que esta experiencia esté presente. Y es porque, en el ámbito personal, ayuda a un desarrollo más estructurado, de cierta forma más correcta. A su vez, reconozco posibles huecos dentro de mi construcción de conocimiento, dándome la oportunidad de corregirlos.
n  Se compromete y se esfuerza: Desde un inicio ya estaba dentro del proyecto, tal vez fue tácito, pero estaba impaciente por dicha salida de CdD. Al momento de participar en una actividad de tal magnitud, de tal peso como es la nuestra, es importante que uno esté completamente involucrado, para evitar fallas o inconvenientes dentro de alguna actividad. Aprovechare lo dicho en la última oración para hacer una pequeña referencia a una actividad que no se dio el día de ayer (Sábado 25) debido a dos razones principales: 1) Desorganización dentro del grupo involucrado en el proyecto; y 2) Falta de comunicación entre la junta directiva del colegio con los líderes del proyecto acerca de las actividades que se realizaban dicho día.




Habremos perdido una oportunidad, sin embargo, no seamos descuidados, aprendamos del inconveniente, nos vamos a encontrar con peores obstáculos pero igual hay que afrontarlos con la cara en alto, bien parados. Hay que meterle ganas. Si no lo hacemos, entonces, hay que comenzar a criticarnos, ¿de verdad queremos hacer este proyecto? Yo sí. 

viernes, 15 de abril de 2016

La Primera de las Últimas (en el nombre de CdD)

Jueves 7 de abril, vaya día, acercándose al esperado “finde”, descansar un poco, quitarnos la carga académica que llevamos en la cabeza. Y pues, “vaya día” para comenzar con el nuevo proyecto del año. Pasaron varias cosas, como problemas de elección del proyecto,  pero más se me quedaron dos grabadas en la cabeza, relacionadas con algo de Lengua y Percepción. 1) Si la comunicación afecta en las decisiones y 2) la veracidad de una frase que recordé el día de la visita. Al final si llegamos a decidir el proyecto, que sería en la Casita de Ronald McDonnald, para hacer ayuda de hogar para los residentes de la casa. No siento hacer una explicación sobre cómo fue la situación durante las semanas, así que será para otra oportunidad, lo que sí quiero hablar es sobre las dos cuestiones que se me quedaron en la cabeza tras la clase:

-          -    ¿De qué manera la comunicación en una comunidad influye en las decisiones de la misma?

Indudablemente, para tomar decisiones correctas, más aún, si es dentro de un grupo de trabajo, es fundamental el hecho de la comunicación para asegurar la eficiencia del grupo.  Esto se demostró durante todas las clases preparativas para nuestra primera visita.
Comenzando por lo básico para la elección del proyecto, surge la cuestión dentro del salón: ¿Qué vamos a hacer? Todos por su lado tenían ideas o bien similares o completamente distintas. Algunos querían cuidar, otros ayudar, inclusive enseñar, y la lista sigue de largo. Nadie decide. Parecerá sencillo escoger, no obstante, hay que pensar más en el otro. Entonces, ¿Qué necesitan? Igual de importante de responder, sin embargo, sin respuesta fija. Ligado a la pregunta anterior, recordamos la existencia de un sujeto tácito en la pregunta, nos damos cuenta y preguntamos ¡¿Quién nos necesita?! Inicio el caos. Según mi razonamiento, el camino a seguir era así: 1) Escoger el público objetivo, 2) Saber sobre el receptor, ver su entorno, que tienen y no tienen, para que, finalizando, 3) Decidamos la acción concreta con la que, de forma eficaz, subsanemos la necesidad.

Volviendo a la pregunta, tras haber dejado en claro la importancia de la comunicación en un grupo, falta responder. Y es que, la respuesta, por más obvia que sea, puede llegarse a obviar, pasar por alto. Sí, existen veces que obvias que la comunicación es capaz de hacer acuerdos, compartir ideas, debatir y llegar a conclusiones.  Este medio influye, por medio de estas formas presentadas, a la toma de decisiones grupales, ya que la totalidad de la comunidad se siente identificada con el problema y con la solución que, entre todos, han logrado formular. La comunicación forma una comunidad más involucrada ante el problema que se les presenta. Consecuentemente, se tiene un mismo objetivo y una idea similar de cómo pueden solucionar el problema, haciendo que las decisiones sean enfocadas hacia la corriente de ideas que los miembros de la comunidad han realizado.


-        -   ¿En qué medida la frase “Sin Líderes no hay Comunidad” es cierta?

Primero, la afirmación, si se le interpreta literalmente, es completamente falsa. Sin embargo, si se analiza desde otra perspectiva, tenemos que entender que se refiere a la presencia de alguien que sea capaz de dar voz para y por el grupo.  Ciertamente, no todos tienen la capacidad de mover o dirigir a un grupo de gente, no es fácil dirigir una orquesta de niños, no es fácil mover a personas para un cambio. Hace falta el toque que le da la esencia al líder, que cada uno lo descubre cuando le toca. Es necesario recordar, todos somos capaces de liderar, cada uno tiene la esencia dentro; llegamos a descubrir al final del camino que todos somos líderes. Eso yo entendí el año pasado, cuando me toco ser Líder de comunidad por todo el año. Yo ni enterado que podría liderar, no me creía capaz de mover gente para una causa simple, hacer feliz a otros. Increíble. Si podía, y me miro en retrospectiva, como me acobardaba para liderar, y hoy, inclusive dirigiendo calentamientos en la Banda del colegio. Sobre este año, tenemos a dos líderes muy buenos, les he visto resaltar, cada uno tiene su propia magia que los distingue. Puedo aventarme a afirmar que tenemos el mejor combo de líderes. Se apoyan entre ellos. Y nosotros, vemos eso, así debemos de trabajar todos, apoyándonos.
Una de los problemas que existen sobre la jerarquización es la percepción del líder. No es líder el que te manda, es el que te muestra cómo se hace. Al ver el vínculo que guardan nuestros dos líderes, inconscientemente (o al menos yo lo asumo sí), transmiten el “cómo” la comunidad debe trabajar, convivir, ser.
Acerca de la pregunta, acabamos de ver que es en parte cierta. Primero, la comunidad debe estar enfocada, los líderes son los que, generalmente, tienen el enfoque más claro, así, enseñan por medio de sus acciones, a la comunidad, esperando la interiorización de las acciones que ellos hagan para que luego, de la comunidad, surjan líderes nuevos. Además, el líder es, efectivamente, la cabeza, el realiza la acción de dirigir, sin director no hay escena, sin líder no hay acción.

-          Experiencias de CdD:
·         Conocerse, aceptarse y superarse: Sin duda, es algo que siempre tiene que estar, estemos obligados o no a hacer las bitácoras. La reflexión personal es una parte crucial en el desarrollo emocional y racional de la persona. “Dar lo que se tiene para recibir lo que no se tiene” era la frase del polo del año pasado, podrá enfocarse desde varias perspectivas, sin embargo llegas con todas a lo mismo, ley de acción y reacción, sabes lo que tienes y puedes dar, y recibes (e interiorizas) lo que no tienes.
·         Organiza actividades: Sobre esto, indudablemente toda la comunidad estuvo involucrada, desde quien se quedaba para fondos, en pasarnos permisos de salida del colegio; organizar las actividades es una parte importantísima para hacer labor social. En lo personal, si fuera hacer por mi cuenta labor, nunca lo haría “de champaso”

                                                                                             
                                                                    n° de palabras: 1014

domingo, 23 de agosto de 2015

Día del niño. Tercer acto.

Tercer acto. El sábado 22 de agosto tuvimos la primera visita del proyecto del Tercer bimestre. Por pura coincidencia de fechas, era nada más ni nada menos que el día del niño. Esta vez no dejaría que las riendas de lo aleatorio controlasen el día. Pensé, imaginé y pude tener casi la completa certeza de que todo saldría como yo planeaba. Sin embargo, y lo tengo marcado con experiencias previas, no todo sale así. Me es curioso esto, siempre que planeo algo, tiene que haber un pequeño porcentaje de margen de error, que logra desencadenar toda la sucesión de hechos que lograrían “malograr” la visita.

No todo lo planeado sucede tal como se estipula.

Ya tantas veces pasa que ya estoy seguro, pero sigo sin entender. No todo sale como uno planea.
No digo que sea malo, es más, puede llegar a abrirte los ojos, hacer que entiendas a ese pequeño margen de error, y, lo más importante, preverlo. Esta vez, no lo considero un hecho “aleatorio” negativo, es más, puedo considerar que me salvó. Pues comienza así: el miércoles comenzó la “lluvia de ideas” para poder hacer la actividad con los pequeños. Toda mi comunidad estaba cerrada, querían hacer lo mismo, sabiendo que saldría mal (como la vez pasada). Insistí un poco más. Logré que den ideas. Juegos, dinámicas, competencias. Surgían, era confortante saber, o al menos sentir, que estaban dando su esfuerzo para una buena causa. 

Terminó la hora de CdD con un plan. Era bueno, podíamos hacerlo con tranquilidad. Hubo pequeños inconvenientes para conseguir lo dicho pero supimos cómo solucionarlo.
Ahora, no estoy seguro si fue mal interpretación mía o me lo dijeron así. El punto es, habíamos planeado hacer las actividades para los niños, para celebrar su día y, sorpresa, nos mandaron al auditorio para ver un show infantil. Pensé: “Bueno, al menos hay algo para ellos.” Tenía miedo de que luego del show vengan conmigo y el equipo, estaban esparcidos, no me sentía seguro de mí mismo y, con esos ánimos, no quería hacer algo que por mi tendencia emocional condenaría la actividad. Al fin y al cabo, no fueron conmigo, se me quedaron las ganas de verlos, pero supuse que era lo mejor en ese momento.

Yo me sentí un poco disconforme conmigo mismo pero lo que yo sienta no es lo que los pequeños sienten. Entonces, ¿Cómo podemos transmitir felicidad a un niño, cuando uno no está en su 100%?

Tardé en comprender que no solo las acciones son las que transmiten felicidad. Pensaba que, en ese tipo de situaciones, tus actos serían los que llevarían de la mano a la felicidad. Al final, terminó no siendo tanto así. Estaba parado, recostando mi espalda a la pared del auditorio, cuando en una levantada de mirada de mi celular, a mi pequeño favorito, Mauricio. Estaba mirando al frente, sentado, quería que me mire. En un instante, voltea. Me mira, con esa sonrisa suya que tiene cuando me ve a mi (o a Enzo). Sin pensarlo dos veces, trate de acercarme. Llego a donde él y me da un abrazo sincero. Esos en los que sin decir palabra transmiten un “Te quiero”. Confort, eso fue lo que sentí. Alguien muy distinto pero a la vez tan cercano a mí. El pequeño hace maravillas, cambia, puede hacer que cambies hacia el bien, todavía le queda un poco de inocencia, ojala no la pierda cuando crezca.
Uno entiende que la voluntad de uno mismo puede hacerle feliz el día a alguien. Al final, no lo pude ver, aparentemente no estaría más conmigo en el salón. Sin embargo, nunca olvidare a mi hermanito menor que nunca tuve.



Fundamentarte cómo las experiencias CdD actuaron sobre la visita sería como alimentar un argumento sin razón. En mi consideración, no creo que haya trabajado algún elemento, son muy directos y, esta vez, la ambigüedad de mis acciones y sus productos no son descriptibles, menos muy asociables, con las experiencias. Lo que sí podría remarcar de esta visita es cómo la presencia de cariño está en todo lugar, más aun, cuando uno mismo lo necesita.

lunes, 15 de junio de 2015

Bitácora n°4 - ¿Alumnos?...

Y pues nosotros, de vuelta a trabajar. No hablare de la parte de la organización de lo que pudo ser la clase ya que no estuve en la misma. Jueves 11, preparación. 2 días antes parecen suficientes ¿Por qué no? Total, era “simplemente enseñar” a un grupo de niños. Ya tenía todo “planeado”, el número de chicos, copias, como se portaban; la clase estaba en proceso de desarrollo. En realidad, no iba mal, me logre entusiasmar un poco, probablemente hagamos una buena clase el sábado, decía. Viernes 12, 1 día antes de la acción. Las 4 horas de la mañana estuve con la misma pregunta en la cabeza: “¿Cómo hago mi clase?” Información, ninguna. Llegan las últimas horas del día de clases, llegan las copias, “¡¿Qué hago con esto?! ¡No tiene sentido!” Ahora sí, me molesté, y nunca pensé molestarme en algo tan “fácil” como es hacer una clase de inglés para niños.  Las horas pasan rápido. La pregunta es constante en mi cabeza: “Ahora… ¿Qué hago? ¿Cómo hago?” Se hacía tarde; el tiempo, como siempre, jugaba en mi contra. Muy tarde.

 Sábado 13 de Junio, 11 a.m. Salida. Salgo de mi casa con los ánimos hasta el suelo, trato de disimular el sentimiento en casa para que no pregunten que estaba mal. En camino al colegio me dio un extraño nerviosismo, que no me dio la primera clase, como de esos cuando haces una exposición de Español sabiendo que esta te salvaría el bimestre. Sentí miedo, no quería defraudar a nadie (otra vez); ni a los pequeños ni a los miembros de la comunidad ni a… A nadie. Llego al colegio, digo: “******, el permiso…” Ahora sí que les fallo a todos. No. Era temprano, como las 8 de la mañana, congelándome solo, en frio y desesperación por, oficialmente, no saber qué hacer. “Piensa” – me dije – “Ya, tranquilidad, ahora. ¿Qué hago?”. Soluciones simples para problemas complejos, no sé porque siempre me dije eso, supongo porque siempre me funcionaba. Problema 1: Permiso, quiero ir autorizado “legalmente”, imprimamos el permiso, firma, listo. Solucionado. Problema 2: Copias… “Me dijeron 11, me dieron 14” Ahora si no me agarrarían frio, 15 copias por hoja suficiente. Solucionado (¿no?) Problema 3: La clase… ¡La clase! Solución surge. No. Para eso si no tenía como encontrarle solución así que di la respuesta más inmediata y fácil, “Lo que salga”, y así fue como me quité los problemas de encima (por ahora).


1 p.m. Salida al Puericultorio. “Simplemente lo que salga, no me estresare más por algo que…” No supe con qué terminar la frase. Algo que… ¿no me importara? Igual, esta vez fui por el simple hecho de cumplir, no fallar. Llegamos al sitio. “Bueno muchachos esta vez si la hacemos linda” Algo así fue la motivación que les di a los de mi grupo. Comencemos. Puertas cerradas de los dos salones. No había ni un solo niño, pasan 5 minutos, no llegan. “Donde estarán” Otra vez, me moleste, no como antes, fue más un descontento por no tener algo (o alguien) que, en teoría, debería estar ahí. 10 minutos, “Ahí están, si recuerdo a algunos” Parecían ser 15. “Ahora si no me agarraron frio” – pensé. Los llevaron a su cuarto, que está al costado del salón, para que se cambien. “Noticia, solo están hasta las 3:00” – “¿Por qué?” – “Tienen que salir al teatro”. Otra vez el tiempo jugando en contra. “Me dijeron 11”… me dieron 5. El resto donde se habrá metido. “Hagan su clase con 5” –“¿Cómo, si es que tengo clase para 15?” –“Solo hazla”. Tiempo de clase: 20 minutos. Lo bueno, podía enfocarme en todos, total, eran pocos. Llego el “final” de lo que asumí que se llamaba “paciencia”, cuando en realidad era desesperación. “Saben que muchachos, me llego, vamos a jugar futbol”.




En esta salida, literal y lamentablemente, no encuentro ninguna experiencia de Ciudad de Dios. ¿Qué clase de ciudadano de la “Ciudad de Dios” rechaza lo que tiene que hacer, lo que moralmente sabe que es correcto? Al parecer me he “desterrado”. Sin embargo, hay unos rayos de luz en esta historia un poco desagradable. Y pues, esa luz fue un pequeño con el mismo nombre que el mío, Mauricio, inquieto, tierno, creo que ahí fue donde me dije: “Tal vez si quiero venir aquí” No conseguí experiencias CdD, pero lo que sí, probablemente, un nuevo amigo.














Total de palabras: 727

sábado, 18 de abril de 2015

Bitácora n°3 - Profe¡

¡Y comenzamos el proyecto! El sábado 11 de abril salimos a "jugarla" para la Ciudad de Dios de este año. Esta vez no es en Llanavilla, sino en el Puericultorio Pérez Aranibar. 
A la comunidad de 4° “A” nos tocó enseñar inglés a los pequeños. Esto nos puso muy nerviosos a todos los que nos ofrecimos para ser profesores, tanto así que el viernes tuvimos que organizarnos en un par de horas curriculares. Incluso hubieron algunos problemas en la organización, primero teníamos todo listo para el salón, nos habíamos dividido los salones, quienes enseñarían a los mayores y quienes a los menores. Al cabo de unos minutos se informa que somos dos salones los que iríamos y que no todos los salones eran para nosotros. Hubo una pequeña discusión dentro del grupo, tensión y estrés evidentes pero igual, conversando logramos solucionar el percance; igual estuvimos disgustados con el hecho de reorganizar un trabajo que nos tomó cierta cantidad de tiempo. Terminó el viernes, todo estaba correcto, organizado, planificado… en orden, o al menos eso pensamos.


El sábado fue un día muy tenso desde el comienzo, fui al colegio desde temprano para ensayar ciertas canciones que planeaba tocar para los niños en clase. Lleve mi guitarra, mochila, los folders que quedamos para darles a los niños, y todo el mejor ánimo que podía cargar en mí. Comienzan a regresar los chicos que habían salido de confirma, nos encontramos todos en el salón; normal, todo estaba yendo como debía pero, ¿La miss Carol? Le estuvimos enviando varios mensajes para saber que le había pasado. Supuse, como buen cómico, que se quedó dormida. Sin embargo, como siempre, me equivoque; había tenido un percance en su casa pero igual estaba en camino. 
Era casi la 1, estábamos saliendo tarde del colegio; tenía un dolor de cabeza por toda el “estrés” y preocupación que tenía, también porque no había almorzado… Trato de dormir, no puedo, muchas cosas que pensar. Llegamos al sitio, había pasado antes por ahí, entrene futbol con un muchacho del puericultorio que salió seleccionado para jugar en un equipo europeo, valla suerte. Seguía con mi dolor de cabeza. Bajamos del bus, un ambiente acogedor, desde mi punto de vista. 
Oramos en comunidad y nos separan por salones. “Hola chicos, ¿Cómo están?”. La primera impresión da mucho que conocer, esa frase la sé de memoria gracias a mi madre. La primera impresión, no fue mala pero tampoco como esperaba. Entramos al salón, respiro, pienso, comencemos. Teníamos los temas a tratar gracias a la pequeña reunión del viernes, todo planeado, tenía las copias para trabajar, todo estaba listo. Comienza la clase y comenzaron los percances. Me dijeron 11, me dieron 14; no tengo problemas con los números, es más, me agradó tener más, mi problema fueron las fichas y folders. Dejaría a 3 sin nada. Segunda frase “Chicos, pónganse en comunidades”. Lo hicieron rápido, 4 comunidades; y les di a cada comunidad su asesor. Repartí las hojas, una por comunidad. Trabajamos. ¿Había inconvenientes? Demasiados, igual trabajamos. Di todo lo que pude para ese momento. Las primeras impresiones dan la idea, ojala que esta idea mejore a lo largo del año.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS...

1.  Busca la verdad y actúa con coherencia: Me dijeron 11, me dieron 14. No suficientes materiales para todos. “¿Darles o no darles? – Por supuesto que no”. En lo que a mi concierne, hice lo mejor para el momento, no podía dejar a nadie sin nada. Mejorar este aspecto de preparación para las siguientes clases que dé.

2. Organiza actividades: Tener todo listo con anticipación fue la mejor idea que tuvimos. No salió como se pensó, pero lo intentamos. Nos REorganizamos para hacerlo bien. Considero que lo hicimos bien para ser la primera vez. No obstante, siempre hay que superarse.

3. Se compromete y se esfuerza: Me pasaba la idea misma idea egoísta por la cabeza “Quiero irme de acá, llegar a mi casa, comer y dormir”. Gracias a Dios tengo ese bichito que me dice que cuando uno se compromete, lo hace. Con todos los problemas del mundo que me pudieran pasar, igual habría ido. ¿Por qué? Simple, hacer algo bueno, no por cumplir, por cumplir cualquiera va, yo quiero hacer algo diferente.

4. Siente con la Iglesia y el mundo: Nunca pensé poner esta experiencia por ciertas razones que no mencionare pero leí un poco en que consiste la misma. “Necesidades del mundo”, educación para los jóvenes de pocos recursos, suenan parecidos. Pues sí, pienso que di todo lo personalmente posible para hacer un bien a la comunidad del Puericultorio.




Número de palabras : 765 (Borraría algunas pero todas son importantes :D )

domingo, 29 de marzo de 2015

Bitácora n°2 - Limpieza de playas

Un buen comienzo...

El sábado 21 de marzo fue nuestra primera salida como comunidad de 4to "A" a las playas de Llanavilla. Estas playas son un blanco fácil de varias compañías para tirar sus residuos. Nuestro objetivo de esta salida, limpiar estas playa. Luego, nos separaron entre sectores para comenzar el trabajo. Al llegar al sitio me sorprendí de la cantidad de basura que había ahí y me sentí nervioso por no saber las cosas que me podía encontrar. Sin embargo, sabíamos que hacíamos algo, tal vez pequeño, pero trascendente e importante para la sociedad. Teniendo como constante motivación a la Miss Carol Arévalo, nos íbamos dando cuenta del cambio que estábamos haciendo. Sabía que era un trabajo fuerte, más aun con el calor que nos azotaba en las espaldas, pero igual seguíamos adelante para así comenzar a formar la Ciudad de Dios.

Afortunadamente, la mayor parte de la comunidad asistió lo cual fue muy favorable ya que podíamos abarcar más espacio y limpiar más.  Al comenzar la actividad no todos hacían el trabajo, algunos estaban paseando por la playa o distrayendo a los otros que si trabajaban. Afortunadamente, estas personas se vieron influenciadas por los demás y comenzaron a trabajar. Había bastante cantidad de desechos, entre desmonte y demás objetos, hasta pude encontrar un tipo de jeringa en medio de la playa con la que alguien desapercibido pudo haberse lastimado. De repente levanto la mirada y observo la cantidad personas concentradas en un mismo objetivo, hacer un bien a la comunidad. Esto hizo que me sienta muy a gusto con lo que estaba haciendo y con la comunidad porque sentía que no estaba solo, sino con varias personas que estaban ayudando para llegar a la meta. Todo iba de acuerdo al “plan”, todos estaban trabajando y ayudándose mutuamente, siendo así más efectiva la actividad. En nuestra comunidad de 4to “A” logramos llenar casi 7 bolsas grandes de basura con todos los desechos que encontramos en la playa y también hicimos un pequeño montículo de algunos de los desmontes que podíamos cargar. Al ver todo lo que hicimos en menos de 1 hora lo primero que sentí fue una satisfacción enorme dentro de mí ya que pensé que íbamos a lograr menos, subestime la unidad y solidaridad de mi comunidad y ahora ya sé de qué somos capaces cuando estamos todos concentrados y unidos en una sola causa.

Teniendo esta actividad como referencia, tengo la certeza de decir que nuestro proyecto de este año va a salir muy bien, tendremos altas y bajas pero siempre vamos a saber ponernos de pie, no uno solo, tampoco como un salón que debe cumplir un deber del colegio, sino como una COMUNIDAD en búsqueda de hacer una sociedad mejor y con ganas de superarse día a día.





EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS….
   1. Conocerse, aceptarse y superarse: En lo personal, considero que cumplí con la experiencia debido a que sabiendo de mis capacidades físicas no pensé que podía hacer tanto y sin embargo hice, según mi opinión, más que mis compañeros que igualmente estaban trabajando. 
   2.Se compromete y se esfuerza: Yo tenía bien claro los objetivos de esta salida, el más superficial, que fue el de la limpieza de playas y el profundo, que fue reforzar la unión entre los miembros de la comunidad y ,en mi opinión, creo que logré esta experiencia
   3. Lidera con inspiración: Yo no lideré precisamente la actividad o a mis compañeros de comunidad pero creo que incentive a muchos que no estaban trabajando a que comiencen a hacerlo.
   4. Trabaja en comunidad: Considero que cumplí con la experiencia debido a que en lo que estaba trabajando me di cuenta que otras personas, al igual que yo, estaban trabajando solas. Entonces comencé a armar mi equipo, con Milagros en esta oportunidad, y me di cuenta que así era más eficaz que trabajar solo.