Sinceramente, tengo las expectativas altas para la siguiente
salida, más aún cuando el Profe Chiri me dice: “Quiero que toques”. Uff,
señores, uff; lo que se puede venir.
Tras haber dejado fluir ideas en este texto me percato de
dos afirmaciones sumamente importantes dentro de él: 1) “Soy para las personas más que para mí mismo. Hasta
llegar a tal punto de inclusive arriesgar lo que podría ser mi yo (…)”; y 2) “(…) es uno de esos momentos donde me puedo
encontrar conmigo mismo (…)”. Y llego a la elemental pregunta que todo hombre
debe hacerse e intentar responder. ¿Qué soy yo finalmente? Tanto énfasis he
utilizado para intentar describir partes de lo que creo que soy, sin embargo
existe una sensación que ocasiona duda acerca de esas ideas. ¿Qué soy yo y para
qué estoy aquí? ¡Se lo pregunto a usted también lector! ¿Quién asegura que es?
Ciertamente, algunos consideran que concebir esa respuesta es sencillo, lo que
ocurre es que solo han tocado la punta del iceberg, y ni se han atrevido a
encarar su propio ser. Y resulta que es parte natural del hombre tender a
creer. Ciertamente, si no creemos no podemos ejercer ningún juicio. Si no hay
creencia, no hay base. Y dentro de estas creencias existe una infinidad de
posibles ideas que puedan surgir dentro de nosotros. Podemos decir que somos
para otros, porque no nos gusta afrontar lo que uno es, tiene miedo a verse a
la cara y encarar su realidad. Otro también puede ser que creas que puedes
asumir extremos, cuando no se tiene ni la más mínima idea de lo que es estar al
filo de arriesgarse por otro. Pero en esencia, el mismo verbo lo indica. “Creo”,
lo afirmo, lo asumo como mío, supongo que es verdad; sin embargo, no afianzo la
veracidad de la idea. Desde luego, creer no es siempre tener la razón o poseer
la verdad. No, absolutamente no. Creer es tener el coraje de defender algo que
sabes, sea cierto o no, igual lo defiendes, porque es tu creencia, y si lo
vemos más de fondo, es tu esencia.
Entonces, sí, yo creo en esas dos que mencioné en la lluvia
de ideas del primer párrafo, sobre ellas (y otras más) dirijo hacia donde voy,
con ellas razono que soy, y a ellas llegue tras ver de dónde vengo. Yo tengo fe en esas ideas, no del tipo
religioso, más bien del tipo que indica confianza. Para concluir con la idea,
pienso que cada uno es quien cree ser, fue quien quiso ser y será quien aspira
a ser, al fin y al cabo, cree en algo y ese “algo” es más que suficiente para
motivar al hombre a seguir siendo hombre.
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Experiencias
CdD:
n
Conocerse,
aceptarse y superarse: Tal vez lo diga usted, quien lee esto, que esta se
ha vuelto una clásica dentro de mis escritos, y le pido disculpas por la repetición,
pero resulta que me es un elemento indispensable y que cabe resaltar dentro de
cada redacción. Con la idea del texto, yo creo conocerme, de igual manera me
acepto, y creo en una idea que me guía, con todo esto yo creo en mí y en mis pensamientos, sean o no verdaderos, son míos y
se amoldan a lo que yo creo de bien. (¡Qué egocéntrico¡)
n
Trabaja
en comunidad: Sé que no siempre ocurre en las horas curriculares, es más,
se percibe cierta tensión dentro de las horas. Últimamente se ha vuelto
bastante competitivo. Sin embargo, cada individuo del salón juega un papel
importantísimo para el desarrollo de estas salidas mensuales, es imposible no
trabajar en comunidad, no obstante, cabe resaltar el hecho que lo hacemos, de
una forma particular, pero lo hacemos, y los resultados son excepcionales.













