Y pues nosotros, de vuelta a trabajar. No hablare de la
parte de la organización de lo que pudo ser la clase ya que no estuve en la
misma. Jueves 11, preparación. 2 días antes parecen suficientes ¿Por qué no?
Total, era “simplemente enseñar” a un grupo de niños. Ya tenía todo “planeado”,
el número de chicos, copias, como se portaban; la clase estaba en proceso de
desarrollo. En realidad, no iba mal, me logre entusiasmar un poco, probablemente
hagamos una buena clase el sábado, decía. Viernes 12, 1 día antes de la acción.
Las 4 horas de la mañana estuve con la misma pregunta en la cabeza: “¿Cómo hago
mi clase?” Información, ninguna. Llegan las últimas horas del día de clases,
llegan las copias, “¡¿Qué hago con esto?! ¡No tiene sentido!” Ahora sí, me
molesté, y nunca pensé molestarme en algo tan “fácil” como es hacer una clase
de inglés para niños. Las horas pasan rápido.
La pregunta es constante en mi cabeza: “Ahora… ¿Qué hago? ¿Cómo hago?” Se hacía
tarde; el tiempo, como siempre, jugaba en mi contra. Muy tarde.
Sábado 13 de Junio,
11 a.m. Salida. Salgo de mi casa con los ánimos hasta el suelo, trato de
disimular el sentimiento en casa para que no pregunten que estaba mal. En
camino al colegio me dio un extraño nerviosismo, que no me dio la primera
clase, como de esos cuando haces una exposición de Español sabiendo que esta te
salvaría el bimestre. Sentí miedo, no quería defraudar a nadie (otra vez); ni a
los pequeños ni a los miembros de la comunidad ni a… A nadie. Llego al colegio,
digo: “******, el permiso…” Ahora sí que les fallo a todos. No. Era temprano,
como las 8 de la mañana, congelándome solo, en frio y desesperación por,
oficialmente, no saber qué hacer. “Piensa” – me dije – “Ya, tranquilidad,
ahora. ¿Qué hago?”. Soluciones simples para problemas complejos, no sé porque siempre
me dije eso, supongo porque siempre me funcionaba. Problema 1: Permiso, quiero
ir autorizado “legalmente”, imprimamos el permiso, firma, listo. Solucionado.
Problema 2: Copias… “Me dijeron 11, me dieron 14” Ahora si no me agarrarían frio,
15 copias por hoja suficiente. Solucionado (¿no?) Problema 3: La clase… ¡La
clase! Solución surge. No. Para eso si no tenía como encontrarle solución así
que di la respuesta más inmediata y fácil, “Lo que salga”, y así fue como me
quité los problemas de encima (por ahora).
1 p.m. Salida al Puericultorio. “Simplemente lo que salga,
no me estresare más por algo que…” No supe con qué terminar la frase. Algo que…
¿no me importara? Igual, esta vez fui por el simple hecho de cumplir, no
fallar. Llegamos al sitio. “Bueno muchachos esta vez si la hacemos linda” Algo
así fue la motivación que les di a los de mi grupo. Comencemos. Puertas
cerradas de los dos salones. No había ni un solo niño, pasan 5 minutos, no
llegan. “Donde estarán” Otra vez, me moleste, no como antes, fue más un
descontento por no tener algo (o alguien) que, en teoría, debería estar ahí. 10
minutos, “Ahí están, si recuerdo a algunos” Parecían ser 15. “Ahora si no me
agarraron frio” – pensé. Los llevaron a su cuarto, que está al costado del salón,
para que se cambien. “Noticia, solo están hasta las 3:00” – “¿Por qué?” – “Tienen
que salir al teatro”. Otra vez el tiempo jugando en contra. “Me dijeron 11”… me
dieron 5. El resto donde se habrá metido. “Hagan su clase con 5” –“¿Cómo, si es
que tengo clase para 15?” –“Solo hazla”. Tiempo de clase: 20 minutos. Lo bueno,
podía enfocarme en todos, total, eran pocos. Llego el “final” de lo que asumí
que se llamaba “paciencia”, cuando en realidad era desesperación. “Saben que
muchachos, me llego, vamos a jugar futbol”. Total de palabras: 727

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